+ La Camarilla +
En el suntuoso salón principal de
la Mansión de los Prudentes, en los verdes suburbios de la cuidad, donde las
grandes residencias son el paisaje predominante y la aparente alcurnia de sus
residentes no deja margen ni siquiera para la clase media, la Progenitura
discutía los recientes acontecimientos entorno al chiquillo revoltoso
Malkavian. El ambiente era tenso. Los líderes de los clanes no ocultaban su
preocupación e indignación por el descuido de los dementes, tomarían una
decisión aquella misma noche y ésta se vislumbraba inmisericorde.
Mitchell, de los Brujah, severo y
tosco como de costumbre, golpeaba por enésima vez la mesa oblonga de roble
rojo, esta vez sugirió la aplicación severa de las tradiciones y propuso una
cacería de sangre inmediata y exterminadora:
_ “Es imperante la destrucción de
los bastardos, cada segundo que perdemos aumenta el peligro para la mascarada,
debemos pararlo y pararlo ahora mismo”.
Vociferó apretando su puño en la mesa.
Charlice, de los Malkavian, se
ensombreció ante la amenaza de una cacería contra vástagos de su clan,
humillante, simplemente humillante. Sin embargo sabía que, en todo caso, tarde
o temprano los sucesos desembocarían en ese destino funesto, después de todo el
miserable de Orlando se había salido de control nuevamente desde hacía tiempo,
habían tardado demasiado en reaccionar y ya no había nadie que encausase su
locura.
Los sombríos personajes de la
reunión, sopesando la situación, reaccionaron favorablemente a la extrema
propuesta de los Brujah. Los no-vivos tienen sus reglas y el quebrantamiento de
las mismas se castigan con toda la dureza necesaria, la mascarada debe
prevalecer a toda costa.
Darien, líder de los Toreador,
siempre elegante y locuaz, estaba también de acuerdo, como pocas veces, con
Mitchell:
_”Creo que todos en el concejo
concordamos con los Brujah, lo más sano es eliminar al rebelde y a su descendencia, debemos
presentarle el caso a Mondaraz para que autorice y disponga la ejecución…”
Sin embargo no había terminado de
pronunciar la última palabra cuando el príncipe irrumpió en la reunión.
Ataviado con su típico traje negro de ejecutivo corporativo y su bufanda de
seda blanca, soberbio y magnánimo, se abrió paso entre los gentiles hasta
llegar junto a la líder Markavian quien igual que todos en la sala, le
reverenció.
_ “Estoy enterado de la
situación, ¿A cuántos a abrazado hasta ahora?” _ Preguntó sin perder el tiempo
dirigiéndose directamente a Charlice.
_ “Cuatro o cinco, mi Señor” _
contestó la líder Malkavian. Un gesto desaprobación se dibujó en el blanco
rostro del príncipe, sus ojos azulados relampaguearon de ira; la interrogada, solo bajó la cabeza, ocultando
el rostro tras su blanca cabellera.
Todos estaban expectantes ante
las siguientes palabras del regente. Darién intentó decir algo pero Mondaraz
con un leve movimiento de mano, le calló.
_ “Realizaremos la Cacería de
Sangre a menos que tengas algo que decir” _ volvió a inquirirle nuevamente a la
demente, pero Charlice con la cabeza baja
le contestó escuetamente.
_“Nada tengo”.
_”Entonces, hecho está. Los
ajusticiadores saldrán enseguida a destruir al Malkavian conocido como Orlando
DiMarco y a todos sus vástagos. Declaro Cacería de Sangre inmediata en su
contra, ¡Que Caín nos guíe!” _ Sentenció el Príncipe Ventrue Mordaraz y presurosamente
dejó el lujoso salón.
Con la suerte echada y sin más
que discutir, en fúnebre caravana salieron los progenitores de la mansión
mirando de reojo a la Malkavian. La mayoría ponzoñosamente intrigantes, como
siempre, no ocultaban la satisfacción de la sentencia. Al final solo Darien,
dueño de la residencia, le exteriorizó su pesar, más bien fingido, por la
situación. Charlice que abordaba su vehículo, le miró a los ojos con la furia
de un loco ofendido pero no dijo nada, “primero la falaz diplomacia y luego la
decapitación lenta y satisfactoria” pensó la sabia Malkavian, “ya habrán
oportunidades mi querido Darien” y su automóvil se perdió en dirección a los
pies de los gigantes de concreto reforzado y metal
Etiquetas: Caza de Sangre
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)