Recientemente el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica prohibió la entrada a dos comediantes nicaragüenses que pretenden, o pretendían, mostrar su show en el país; bajo la premisa de velar por su propia seguridad. ¿Por qué? Pues porque se burlaron de los costarricenses con mofa, burla grotesca y soez.
Es muy entendible la molestia tica, las groserías fueron abundantes y pesadas. No se invita a la casa al vecino que ha hablado pestes públicamente de nuestros padres y hermanos ¿Cierto? Pero, si pide la entrada y nosotros lo atendemos con cultura, decencia y amabilidad ¿Es acaso demasiado utópico? ¿No es posible que mejoremos la convivencia en el barrio? ¿No es posible que esa persona cambie su percepción sobre nosotros e, inclusive, que nosotros cambiamos la nuestra sobre ella? Y si no es así ¿Perdimos algo? ¿Nos dejamos humillar? ¿Debemos de, al menos, impedirle la entrada, y cuando más lincharlo públicamente?
Mi fe en mi pueblo, mi impulsa a creer que tenemos buena educación, cultura, que la población mayoritariamente cristiana (católica y protestante) atiende a principios y valores humanos elevados, que cuando nos llenamos la boca con la idealizada forma de ser del costarricense: amable, atento, cálido con el extranjero, tolerante y, en fin, buena gente, lo estamos diciendo sincera y honestamente.
Sin embargo cada día la evidencia me abofetea la cara diciéndome que, en realidad, una amplia parte no es así. Que si un nica nos insulta por internet, nuestro mejor forma de hacerle frente a la situación es enviarle amenazas de muerte, insultarlo peor de lo que él lo hizo y se viene por aquí despellejarlo vivo y echarlo a los perros. Y no estoy recurriendo a mi imaginación, peores comentarios he leído en las redes sociales.
Y si el mentado nica se disculpa, y lo hace exponiendo coherentemente sus ideas y pidiendo olvido para su error y unión entre los vecinos, más encima nos tiramos de él, como perros rabiosos, porque es un cobarde y hay que dejarlo que venga para desaparecerlo.
Es de llorar, ¿De verdad tenemos que impedir que venga porque su integridad física está en peligro? ¡¿En Costa Rica?! El país pacífico, sin ejercito, el rinconcito de paraíso...
Luego veo un video de cuatro chiquillas de colegio, agarrándose a golpes en medio de una rueda de compañeros que les gritan “¡Dele! ¡Dele! ¡Dele Duro! ¡Mae maldita!”, y hay decenas de ejemplos, basta irse a las noticias y sus desagradables reseñas de sucesos.
Tengo una hija pequeña, y me entristece y me asusta en el mundo en que va a crecer: un mundo rabioso, un mundo donde si no haces la vejaciones te las hacen, donde si no golpeas primero te golpean dos veces, donde hay que insultar e insultar alto y fuerte, donde tienes que odiar al que es diferente y serás más aceptado si odias en manada. Es un mundo despiadado donde no soportas nada, no pasas nada por alto y donde debes devolverlo todo y con intereses. Y si de casualidad perdonas, o ayudas a quien te hirió o tienes un buen gesto con quien te molestó, eres la peor escoria, el imbécil, el tonto porque nadie se deja, solo el cobarde.
No quiero que sea así, no debe ser así. Aun creo y espero, que la mayoría no seamos aun así, pero cada vez cuesta más creerlo, a veces parece que nuestra sociedad fracasa y que nos hundiremos irremediablemente.
Una canción china dice “la mayor victoria es cuando logramos convertir a nuestro enemigo en amigo”. Debemos cambiar mentes y corazones, debemos empezar por nosotros mismos y por nuestros hijos…
Etiquetas: Opinión
Al que se cree vencido
Como llora el alma
Cual si fueran ríos
Mas por dentro roído
No sabe si dejarse caer
O aparentar estar dormido
Constante tormenta en ciernes
Quisiera no sentir lo que siento
Quisiera no morir a cada respiro
Y descoser mis ojos en lágrimas
Reír para ahogar los gritos
Y disimular que he caído
Como quisiera no recordar
Como quisiera que volviera
Como quisiera parar de llorar
Al amargo lecho me atrae
Solo el inmenso dolor me queda
De un amor que decae
¡Que se queme mi garganta!
¡Que se termine el mundo!
¡Que no quede nada!
no tiraré la toalla
Secare mis lágrimas
Y regresaré a la batalla
De nuevo brotarán
Mas aunque siga lloviendo
Ya no me pesará…
Este post es una respuesta al artículo publicado en Connexis, "De cisnes y gobernados":
En mi humilde forma de ver y tomando en cuenta mi escasa formación en ciencias sociales o políticas, me parece que los recientes eventos en el país son, reacciones lógicas de un pueblo que nota que sus propias decisiones (llevar a quien sea al poder político) han sido erradas.
El actual gobierno ha sido un derroche de malos manejos, pésima administración, corrupción, y verdaderas metidas de pata de la cabeza del gobierno cada vez que se expone a los medios. Un desfile de errores ante el pueblo que los puso a gobernar. Estamos, me incluyo aunque no voté por los que están actualmente gobernando, hartos que nos den excusas en vez de resultados.
Siempre estamos 30 años atrasados, siempre fue culpa de gobiernos anteriores, siempre necesitamos más impuestos… ¿Para qué? ¿Para que los continúen administrando como hasta ahora?
No creo que una parte significativa de los manifestantes, personales o virtuales, desee cambiar substancialmente de modelo de gobierno, aunque sí creo que desean el poder de elegir directamente a todos sus representantes, e incluso el poder de substituirlos si no cumplen eficientemente con su trabajo, sí creo que deseen ver las cuentas claras de quienes nos gobiernan, sí creo que desean que los que cometen errores de administración paguen por esos errores. No creo que deseen ver protegidos por el gobierno a quienes deberían irse, a los que deberían enfrentar procesos legales por sus “errores”, eso no lo creo.
Ceo que desean que los mismos de siempre, que los que hoy son ministros, mañana diputados, y pasado mañana presidente ejecutivos de instituciones públicas, o alcaldes ayer y hoy precandidatos presidenciales, ya dejen las ubres de la patria, que con sus 30 años de atraso, con sus gobiernos anteriores, nos tienen secos, cansados, molestos.
¿Y que puede hacer el pueblo? ¿Qué le queda a la masa de indignados? Manifestarse, ¿Cómo? Usando lo que tenga más a mano. Usando el choteo característico del compatriota, usando la enorme penetración de los medios digitales, de las redes sociales. Esos medios que igual han convocado manifestaciones en el Cairo, como en Wall Street, como en la rotonda de la Hispanidad. Esos que hoy usan los jóvenes para decir las verdades desde sus particulares puntos de vista. Esos que algunos gobiernos teocráticos o totalitarios, censuran por ver amenazada su estabilidad. Es lo que hay a mano, es lo que queda.
Y caminar, y bloquear, y pedir que los escuchen, ¿Con que otros medios de presión podrían hacerse notar por un gobierno que desconoce el porqué del descontento popular?
Creo que el desencanto por la política es una realidad establecida en nuestro país, a una gran mayoría no les interesa quién venga a continuación, será uno de los mismos de siempre, vendrá a hacer lo mismo que han hecho los últimos gobiernos, sí, esos de los 30 años de atrasos…
Entonces ¿Para qué molestarse? ¿Para qué gastar nuestro tiempo leyendo planes de gobierno? ¿Para qué procurar conocer a quienes nos representarán en el legislativo? No tiene sentido si son los mismos, si nunca hacen lo que prometen, si llegan a subirse el sueldo y obstaculizase entre sí, procurando posiciones privilegiadas a fuerza de alianzas que traicionan sus propias ideológicas partidarias. Es un absurdo baladí.
Pero no lo es. Los que saben dicen frases famosas como que “Cada Pueblo Tiene el Gobierno que Merece”. Nos merecemos estos gobiernos, simple y plano. Somos rebaños mansos de corderitos, nuestra propia historia parece condenarnos: salvo algunos incidentes, recientemente no nos ha tocado luchar por lo que queremos, por nuestros derechos, por nuestra dignidad. No nos ha hecho falta, la hemos tenido muy fácil y nos hemos vuelto maleables, manipulables, sosos, flojos…
Si continuamos de esta manera, sería como esperar resultados diferentes repitiendo las mismas acciones: Elecciones, alto abstencionismo, nuevo gobierno, mal gobierno, protestas, elecciones, alto abstencionismo….
Debemos involucrarnos, sacar a los mismos de siempre, no darnos por vencidos al abstenernos de sufragar. Conocer, cambiar, usar el sentido común, trabajar por nuestro cisne negro, por una patria mejor.
¡Podemos hacerlo! dejar los colores de nuestros abuelos; ya cumplieron su ciclo y ahora degeneran en aberraciones que no tienen nada que ver con las viejas glorias que lograron. Necesitamos hacerlo o condenarnos a nosotros mismos, al fin de cuentas estamos cansados de nuestras propias decisiones, somos nosotros quienes los ponemos en el poder.
+ El Loco +
Etiquetas: Caza de Sangre
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